Las tres asociaciones han presentado alegaciones conjuntas, en las que defienden que la la utilización de combustibles vegetales tiene como consecuencia variar sustancialmente los usos agrícolas, subrayando que la planta emitirá grandes cantidades de CO2 no computadas en el proyecto además de otros peligrosos gases perjudiciales para la salud, y no aportando una captura de carbono que pueda influir de ninguna manera en la lucha contra el cambio climático.