• Despliegan una gran pancarta sobre los tubos del Trasvase Tajo-Segura en el embalse de Bolarque.
  • Afirman que el Acueducto Tajo-Segura es el paradigma de la insostenibilidad ambiental, económica y social en el ámbito de las infraestructuras del agua.
  • Rechazan que los trasvases sean la solución a los problemas de la gestión del agua y aseguran que los agravan.

Esta mañana, representantes de diferentes colectivos integrados en la Plataforma por los ríos de Madrid y el río Tajo han protagonizado una acción de rechazo a los trasvases en conmemoración del Día Mundial del Agua que la ONU fijó hace 31 años en el día 22 de marzo.

Con el lema mundial de “Agua para la Paz” esta plataforma ha puesto el foco en lo que en España vienen llamándose “guerras del agua” que -lejos de existir como tales- son sólo formas agresivas de llamar la atención y copar portadas por parte de quienes se saben explotadores de recursos hídricos ajenos; es decir, de los beneficiarios de los grandes trasvases.

En este contexto, miembros de la Plataforma por los ríos de Madrid y el río Tajo se han dado cita en el entorno de la estación de bombeo reversible de Bolarque que, a la vez, sirve para iniciar el trasvase de las aguas del Tajo al Segura. Sobre los tubos de tres metros y medio de diámetro han desplegado una pancarta con el lema “Queremos ríos vivos con agua para vida”, en consonancia con los deseos de Paz expresados por la ONU y en oposición a las guerras del agua materializadas en los grandes trasvases.

El Trasvase Tajo-Segura es una infraestructura construida bajo las falsas premisas de una existencia de agua excedentaria en la cabecera del Tajo y un beneficio agrícola en el Levante que superaría con creces la fuerte inversión del proyecto. Se diseñó para trasvasar hasta 1.000 hm3 anuales y regar hasta 140.000 hectáreas. La realidad puesta de manifiesto al promulgar la Ley del Trasvase de 1971 ya rebajó las expectativas a 600 hm3 trasvasados y 90.000 hectáreas regadas. Desde el comienzo de su explotación en 1980 hasta la fecha las aportaciones en cabecera se han reducido en un 50% y los trasvases han sido de una media de 340 hm3/año. Sin embargo, en Levante, la simple expectativa de existencia de agua venida por el trasvase produjo en sus administraciones y en sus industrias agrarias e inmobiliarias la desaforada apuesta por cubrir riegos muy por encima de lo posible, basando sus índices de crecimiento en una materia prima de la que no disponían y apelando a un manido sentido de la solidaridad por el que reciben exenciones, subvenciones y otras prebendas con las que ni siquiera sufragan los costes, como posteriormente se ha conocido en un estudio del grupo de investigación del Tajo de la UCLM.

En la cuenca cedente, la del Tajo, jamás se computaron los costes ambientales ni los costes por pérdida de oportunidad e incluso varias infraestructuras agrarias no llegaron a completarse. Para colmo, la detracción de caudal dejó al Tajo reducido a la sexta parte; en esas condiciones, y habida cuenta la enorme contaminación producida por la expansión poblacional e industrial de Madrid, el Tajo a partir de Aranjuez apenas cuenta con un caudal ínfimo incapaz de neutralizar y producir los efectos para contribuir a la depuración natural del gigantesco caudal del Jarama procedente casi por completo de una deficiente depuración. De hecho, toda la provincia de Toledo tiene prohibido el baño en el Tajo desde 1972 debido a su constatada contaminación.

Pero ni siquiera en la cuenca receptora del Segura todo son beneficios, ya que la vorágine desatada de (supuestos) eficientes regadíos dieron por resultado en 2016, 2019 y 2021 el colapso del Mar Menor, anunciado 20 años antes debido a los excesos del modelo insostenible de agricultura que se estaba llevando a cabo. Desde entonces se han venido conociendo numerosas tramas y corrupciones alrededor del agua del Trasvase Tajo-Segura, así como la depreciación inmobiliaria y turística crecida a su vera.

En el Día Mundial del Agua 2024 bajo el lema “Agua para la Paz”, la Plataforma por los ríos de Madrid y el río Tajo reivindica dejar el agua en paz para que los ríos fluyan. Reclama un cambio de modelo en la agricultura. Es necesario que se adapte a los recursos hídricos del territorio y se reduzca el regadío. No es tiempo de conquistas por el agua, es hora de cooperar para restaurar la salud de nuestros ríos, humedales y lagunas. Y, porque los necesitamos, queremos ríos vivos con agua para vida.

Más información:
Antonio Martínez – Asociación Ecologista del Jarama “El Soto” – 616179442
Alejandro Cano – Plataforma de Toledo en Defensa del Tajo – 699497212