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En los artículos anteriores hemos hablado de lo que es un bosque, su importancia, los beneficios que ofrecen los bosques y las amenazas que sufren. Este artículo trata de la manera en que podemos colaborar para evitar su destrucción e incluso contribuir a su recuperación, ofreciendo algunos consejos que podemos seguir.

Sobre la utilización de madera

La demanda de madera para diferentes usos hace que parte del terreno que ocupaban los bosques se haya dedicado a explotaciones forestales. La solución pasa en primer lugar por reducir nuestra necesidad de madera, por ejemplo aprovechando el mobiliario todo lo posible en lugar de“redecorar nuestra vida” cada pocos años. Esto incluye reparar nuestros muebles, donarlos, venderlos, reutilizarlos y, en definitiva, usar nuestra maña y creatividad para evitar tener que adquirir uno nuevo mientras sea posible.

Siempre que necesitemos adquirir objetos de madera, podemos buscar aquellos que procedan de fuentes certificadas. Las certificaciones pretenden garantizar que la gestión forestal se ha hecho de forma responsable con el medio, contribuyendo a mantener en lo posible la biodiversidad y la continuidad de los procesos ecológicos, además de incluir criterios de beneficio social y viabilidad económica. Las certificaciones más frecuentes son FSC y PEFC. El sello FSC (Forest Stewardship Council) está apoyado por grupos ecologistas como WWF y Greenpeace y asegura que los productosforestales utilizados provienen de fuentes verificadas y cosechadas de manera responsable, además de realizar un seguimiento del producto desde el bosque de origen a lo largo de toda la cadena de suministro.

Sobre el uso de papel

La finalidad de gran parte de las explotaciones forestales es la obtención de pulpa de madera para la fabricación de papel. Respecto a eso, lo más importante es reducir el consumo de papel y para ello hay infinidad de cosas que podemos hacer, como leer los documentos en un ordenador o libro electrónico, enviar correos electrónicos en lugar de faxes o cartas, hacer intercambio de libros o utilizar los de las bibliotecas públicas en lugar de comprarlos, etc.

Deberíamos reutilizar el papel todo lo posible, así como comprar papel reciclado, ya que además de contribuir a la protección de los bosques, su fabricación necesita menos agua y energía y produce menos dióxido de carbono.

Como el papel sólo se puede reciclar de 4 a 6 veces, cuando se deba fabricar papel nuevo a partir de fibra virgen, ésta debería proceder de fuentes certificadas, como el sello FSC.

Participar desde el consumo responsable

Además del papel y la madera, hay otros productos que consumimos y que afectan al estado de los bosques. Algunos ejemplos: el consumo de carne de vacuno implica la dedicación de muchas hectáreas de terreno a pastizal para el ganado, deforestando extensiones de bosque, las plantaciones de palmeras para la obtención de aceite de palma están sustituyendo a la selva virgen en indonesia, etc.

Deberíamos modificar nuestros hábitos de forma que al consumir tengamos en cuenta de donde procede un producto y en qué grado ha sido necesario alterar el medio para obtenerlo. Esto implica estar informados, pensar, decidir y obrar en consecuencia eligiendo aquello productos que sean más respetuosos con el medio.

Conocer y difundir la importancia de los bosques

Los bosques tienen gran importancia ecológica, paisajística, económica, de recreo, etc. Conocerla y contribuir a difundirla es una tarea básica, ya que haríamos que un sector cada vez mayor de la población estuviera sensibilizado en cuanto a la necesidad de proteger los bosques, además de respetarlos a la hora de hacer uso de ellos.

Defender el terreno de los bosques

Esta acción significa oponerse a la urbanización y utilización del terreno para otros fines en aquellos lugares donde haya bosque o esté en fase de serlo por procesos naturales de regeneración.

Además de los bosques, existen otras formaciones vegetales que, aunque menos vistosas, no son por ello menos importantes, se trata de los matorrales, garrigas, maquias, pastizales, herbazales, costras de líquenes, que tienen también su función en el ecosistema. Protegen el suelo de la erosión, lo nutren, dan sombra, retienen la humedad y dan oportunidades para la futura formación de los bosques.

Por ello, a la hora de defender un terreno, no debemos pensar simplemente si hay árboles o no, si no si podría haberlos o si la vegetación que existe cumple también un papel importante.

Evitar acciones destructivas o potencialmente peligrosas

Como son, por ejemplo, los incendios forestales o las modificaciones del medio que puedan acabar afectando a un bosque. En la mayoría de los casos, los incendios son intencionados y los ciudadanos no podemos hacer gran cosa aparte de oponernos fuertemente a este tipo de conductas.

Dentro de estas acciones podríamos incluir también las actividades deportivas o de recreo en la montaña, resaltando el impacto de las pistas de esquí. Como usuarios de los bosques, tendríamos que tener en cuenta pequeñas acciones como respetar los senderos, no arrojar basuras (ni siquiera orgánicas como cáscaras de fruta), no arrancar ni cortar partes a las plantas, etc.

Motorista en un monte

Como acción potencialmente peligrosa debemos considerar también la propagación de especies invasoras, que puede acabar afectando al ecosistema y terminando con el bosque. Algunas plantas que utilizamos en jardinería pueden resultar invasoras si encuentran las condiciones apropiadas para su supervivencia y además son capaces de extenderse invadiendo el terreno que ocupaba la vegetación natural. Respecto a este problema, lo que podemos hacer es promover la utilización en nuestros jardines de especies autóctonas, de manera que si escapan, el propio ecosistema se encargará de regular sus poblaciones.

Denunciar las agresiones a los bosques

Esto podemos hacerlo: 1) de forma individual a las autoridades competentes, 2) participando en las campañas organizadas por grupos ecologistas o por asociaciones de vecinos o 3) transmitiéndolo alos medios y redes sociales.

Aunque nuestra acción parezca pequeña, siempre será mejor que no hacer nada y dejar que otros decidan en nuestro lugar.

Contribuir a la recuperación de los bosques

Algunas organizaciones, como es el caso de ARBA, intentan que los bosques puedan volver a ocupar el terreno del que disponían hace tiempo. Esto se debe hacer con criterios basados en el buen conocimiento de la vegetación de cada lugar, ya que no es posible recuperar un bosque utilizando una especie que no es propia de ese sitio.

Como ciudadano, es posible colaborar con estas organizaciones o participar en programas de voluntariado organizados expresamente con el fin de recuperar los bosques y, en general, el medio natural.

Esta es una labor que tendrá resultados a muy largo plazo y que hay que tomarla con mucha humildad. No vamos a construir un bosque en un año, pero sembraremos nuestro granito de arena, contribuiremos a difundir la importancia de los bosques, y nos sentiremos mucho, pero muchísimo mejor con nosotros mismos.