ANÁLISIS DE ARBA

España es el segundo país europeo, después de Portugal, que tiene más incendios forestales al año de toda la cuenca mediterránea. Mientras publicamos esto está ardiendo las Hurdes, Cabezuela del Valle, entre La Vera y el Valle del Jerte…

Los incendios ocasionan un fuerte impacto en la  fauna y flora de las zonas afectadas, que es difícil de recuperar a corto plazo. Otra de las consecuencias de estos incendios es la pérdida de suelo, que al verse desprovisto de vegetación sufre una gran erosión, además de la contaminación de ríos y acuíferos a causa del arrastre de las cenizas. Unido a la erosión del suelo,  de la contaminación del agua y de la pérdida de biodiversidad, hemos de añadir el alto coste que supone su extinción y en algunas ocasiones con un precio mayor, la pérdida de vidas humanas. Se calcula que apagar una  hectárea viene salir de por unos 6.000 euros. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) antiguo MAPAMA dispone de un presupuesto de 85 millones de euros al año, a lo que habría que añadir el presupuesto que aportan las Comunidades Autónomas, que sumado al presupuesto del Ministerio ascienden a 600 millones de euros, según el secretario general del MAPA, Fernando Miranda.

Desde 1968 hasta la actualidad se han elaborado numerosos informes sobre los incendios forestales por parte del MAPAMA, divididos en cinco decenios. En los tres primeros decenios que comprende desde 1968 hasta 1995 se produjeron 239.560 fuegos, pero es a partir de 1996 cuando disponemos de datos más precisos, lo que ha servido de base a varias organizaciones ecologistas para sacar conclusiones de las causas que originan los incendios forestales en nuestro país.

Desde 1996 hasta 2005, el número de siniestros fue de 206.958, de los que 97.247, o no se tienen datos o son de origen desconocido.  En el decenio 2006 – 2015 el número de fuegos asciende a 131.113, por lo tanto desde 1968 hasta 2015 la suma total es de 577.623 incendios forestales, y una superficie afectada de  7.407.008,63 hectáreas, a los que habría que añadir los años 2016, 2017 y 2018, que hubo 29.735 incendios con una superficie arrasada de 269.177,06 hectáreas más.

En los seis primeros meses de este año (hasta el 30 de junio de 2019) se han contabilizados ya 5.550 incendios forestales, un 12% más que la media de la última década, pero hasta que no se termine el año no sabremos las cifras exactas.

Estas cifras son escandalosas, desorbitadas, a las que se tendría que poner coto, pero no se hace porque no existe una contestación popular fuerte que haga que nuestros políticos tomen conciencia y medidas reales y eficientes para atajarlos.

Las causas no han variado sustancialmente desde 1968. En los gráficos que ha elaborado el MAPAMA de estas dos últimas décadas se puede apreciar bien que se sigue repitiendo las causas con unas ligeras variaciones del tanto por ciento.

Motivaciones se incendios intencionados de 1996 a 2005
Motivaciones e incendios intencionados
Motivaciones de incendios intencionados de 2006 a 2015

La actuación de la Justicia

Las personas investigadas o detenidas también han aumentando este año con respecto al anterior, en el 1º semestre de este año (2019) han detenido o investigado a 213 personas un 90% más que el año anterior, pero debemos de tener en cuenta que el año pasado no se produjeron tantos incendios como el presente, según la Guardia Civil y la Dirección General de Protección Civil y Emergencias. 

No hay unas cifras oficiales del periodo (1968 – 2019) sobre detenidos y sus procedimientos abiertos, así como el número de condenas. Todos los datos que se barajan son producto de una ardua investigación, recabando datos sueltos de  Jugados Autonómicos, medios de comunicación y de la Fiscalía General del Estado. Por nuestra parte hemos preguntado al Poder Judicial y nos ha remitido a la Fiscalía, diciéndonos que no disponen de estadísticas.   

“Buenos días. Lo lamento pero en nuestras estadísticas no disponemos de esa información. La única fuente, parcial, para lo que necesitan, son las memorias de la Fiscalía General del Estado (www.fiscal.es), de las que tenemos una réplica y obtenidas algunas series en http://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Temas/Estadistica-Judicial/Estadistica-por-temas/Datos-penales–civiles-y-laborales/Delitos-y-condenas/Actividad-del-Ministerio-Fiscal/

Hemos analizado los datos de la serie 2007-2018 y obtenido los siguientes resultados:

Son varias las conclusiones que podemos extraer:

  1. La primera y más importante, porque de ella se derivarían otro ramillete de buenas prácticas, es la de la poca atención que se pone en publicar los datos que unen incendios y judicatura. Sólo con datos oficiales completos se puede contrastar la evolución que se está teniendo en la persecución de los pirómanos.
  2. Como se ve, de los 100.000 incendios de media anual que se producen en España, sólo entre 1.000 y algo más de 3.000 (≈2%) llegan a ver incoado (iniciado) expediente en la justicia española (ciertamente no todos los 100.000 merecerían una condena, pero sí, al menos, una investigación seria por parte de la fiscalía medioambiental que llegase a incoar un expediente judicial, dando con ello seguridad legal a nuestros bosques). Sin embargo los datos son paupérrimos: sólo una media de 2190’85 de incoación de expedientes judiciales al año por cada 100.000 incendios.  Nos parece una cifra muy baja que refleja el poco interés por hacer justicia con este tipo de delito y el poco presupuesto que se gasta en una fiscalía medioambiental activa y efectiva.  Otro dato más que argumenta la desprotección, en este caso judicial, de nuestros bosques.  Ciertamente si comparamos los 88 incendios calificados por la fiscalía en 2012 con la media de los 6 años posteriores (2013-2018):  140 al año, algo se ha mejorado, pero es obvio que aún queda mucho por hacer.
  3. Del total de 15.397 juicios incoados sólo llegaron a estar calificados (con escrito por parte de la fiscalía que daría inicio al juicio) 939, un 6 %, y llegaron a la fase de sentencia un 5 %. Es muy llamativo el bajón que se produce entre la incoación y la calificación.  Parece que al ministerio fiscal le es difícil reunir las pruebas necesarias.  Quizá porque el número de fiscales medioambientales es excesivamente reducido para las necesidades del país, o quizá porque el servicio de guardería forestal (que aportaría pruebas) no tiene la dotación suficiente, lo que nos marca una línea clara de inversión si queremos llegar a una solución estructural del problema. 
  4. Asombra, quizá por la dificultad de reunir pruebas, quizá por el poco caso que se hace a estos temas que sólo haya habido 73 condenas a prisión a pesar de ser tan graves los daños causados como media. Con este dato no es de extrañar que cunda la opinión pública de que quemar el bosque no es muy perseguido ni castigado.

Muchos de los detenidos e investigados por provocar incendios forestales son multados por sanción administrativa, siendo muy escasos los incendiarios que son juzgados por el Código Penal, y menos aún los que son condenados a pesar de que han incurrido en algunas de las causas que se recogen en el Código Penal.

Los fallecidos a causa de los incendios forestales en España entre 1991-2013 son de 189 personas, a los que habría que añadirles los 2 del año 2014 y  40 heridos. (No tenemos datos de los últimos 5 años), (MAPAMA)

Causas y causantes de los incendios

En el informe “Incendiarios. El perfil de los que queman el bosque en España” elaborado en 1997 por Greenpeace, se recogen todos los datos que hasta esa fecha se disponían en la Fiscalía de Medio Ambiente y describen 8 perfiles de los causantes de la mayoría de los incendios que se producen en España.

En él se dice que el 53% de los incendios forestales han sido esclarecidos, quedando un 47% sin saberse con toda exactitud las causas, aunque se tiene la certeza de que han sido provocados por el hombre. Los datos revelan que de los incendios que sí se conocen las causas tan solo el 1% de los causantes son detenidos, lo que no se sabe  es que tipo de sanciones se ponen ni hay datos de cuantos detenidos pasan a disposición judicial.

Este número tan elevado de fuegos sin esclarecer y las escasas sanciones penales que se imponen nos hace preguntarnos ¿qué está fallando en la justicia?

Atendiendo a estos datos y a las diligencias de la fiscalía Greeenpeace dibuja el perfil de los incendiarios dividiéndolos en 8 tipos:

1 Agricultor irresponsable

Al que podríamos llamar también agricultor incendiario. Es el agricultor que ve en el fuego una herramienta para eliminar rastrojeras, resto de podas, quemas de lindes y ribazos o para eliminar animales que considera dañinos para su cosecha, esta práctica es ancestral y es reacio a usar otros métodos menos dañinos para el medio. Piensa que está en su derecho y que nadie le tiene que dar lecciones. No pone remedio para evitar que el fuego se escape y tampoco pide autorización. Hasta el momento, cuando han sido llevados ante el juez, las penas que se les ha impuesto son irrisorias, por lo que se consideran inmunes.

  • Total incendios: 34.255
  • Superficie quemada: 95. 636 ha, un 13,90%
  • Causantes identificados: 3.067, un 23,49%

2 Ganadero inconsciente

Acostumbra a usar el fuego para eliminar maleza o vaciar el monte para la obtención de pastos para el ganado, no repara en su acto ni consecuencia de su acción, sólo piensa en sus reses e intereses.

  • Total incendios: 23.631
  • Superficie quemada: 182.393 ha, un 21,81%
  • Causantes identificados: 759, un 5,81%

3 El clásico pirómano

Enfermo que usa el fuego para satisfacer algunas de sus necesidades o trastornos.

  • Total incendios: 8175
  • Superficie quemada: 34.207 ha, un 4,9%
  • Causantes identificados: 128, un 0,98%

4 El mal cazador

Utiliza el fuego para favorecer especies cinegéticas de su agrado o como protesta a determinados cotos o leyes que le son desfavorables. Todo un especialista por conocer el monte para no ser detectado.

  • Total incendios: 2.342
  • Superficie quemada: 30.093ha, 4,37%
  • Causantes identificados:18, un 0,14%

5 Asocial conflictivo

Un delincuente que usa el fuego como rabia, llamada de atención divertimento o prepotencia.

  • Total incendios: 3.286
  • Superficie quemada: 31.689 ha, un 4,61%
  • Causantes identificados: 91, un 0,70%

6 Imprudentes

Son aquellos ciudadanos que usan el campo como recreo y no ponen ninguna medida a la hora de usar el fuego porque piensan que a ellos nunca les va a pasar nada.

  • Total incendios: 7348
  • Superficie quemada: 53.908 ha, un 7,83%
  • Causantes identificados:1.011, un 7,74%

7 Interesados

En este apartado entra una serie de intereses personales o empresariales que por cejar en sus funciones de mantenimiento de instalaciones o por sacar algún beneficio encuentran en el fuego el aliado perfecto, lo que se podría denominar economía del fuego.

  • Total incendios: 686
  • Superficie quemada: 2.176 ha, un 0,31%
  • Causantes identificados: 16, un 0,12%

8 “Don Importante

Persona respetable a la que no se le puede imputar ningún delito de incendio, nunca ha sido él en persona pero si ha sido el causante por ser el responsable de alguna empresa con deficiencia en sus trazados o en sus decisiones, como los fuegos artificiales en pleno verano. (Ayuntamientos, RENFE, Eléctricas Ministerio de Defensa. Etc.)

  • Total incendios: 2.664
  • Superficie quemada: 46.580 ha, un 6,77%
  • Causantes identificados: 2.849, un 21,82%

Por su parte el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA) agrupa los incendios forestales en cinco categorías según su origen: intencionados, negligencias o accidentes, rayos, incendios reproducidos y causa desconocida.

El 55% de los incendios forestales ocurridos en España entre los años 2001-2015 han sido intencionados, según el MAPAMA, catalogando 25 motivaciones diferentes:

CausaNº de incendiosSuperficie quemada (Ha)
Campesinos para eliminar matorral y residuos agrícolas 34.597 124.601
Pastores y ganaderos para regenerar el pasto23.716240.303
Pirómanos7.62278.336
Vandalismo4.65327.544
Cazadores para facilitar la caza2.62940.021
Ahuyentar animales (lobos, jabalíes)1.38111.796
Venganzas1.54132.306
Modificación en el uso del suelo4011.144
Contra el acotamiento de la caza3016.301
Animadversión contra repoblaciones forestales1811.573
Delincuentes, etc. para distraer a la G. Civil o Policía176462
Disensiones en cuanto a la titularidad de los montes públicos o privados167844
Rechazo a la creación o existencia de espacios naturales protegidos128970
Favorecer la producción de productos del monte124422
Venganzas por multas impuestas901.029
Para contemplar las labores de extinción79145
Ritos pseudoreligiosos y satanismo7938
Bajar el precio de la madera60425
Resentimiento por expropiaciones54100
Obtener salarios en la extinción de los mismos o en la restauración50273
Grupos políticos para crear malestar social3254
Represalia al reducirse las inversiones públicas en los montes233.025
Forzar resoluciones de consorcios o convenios2037
Otras motivaciones6.73976.582

En esta estadística no entran los incendios por negligencias u otros factores que son un 41%. Lo que suma el 96% de incendios causados por el hombre, dejando el resto 4% a causas naturales.

Por nuestra parte queremos apuntar varias soluciones concretas atendiendo a estas motivaciones con el fin de evitar o al menos reducir el número de siniestros que recogemos en una serie de propuestas, y aunque no demos respuestas a todas las supuestas causas que provocan los incendios forestales  sí pretendemos al menos que sean lo más amplias posibles. 

Fuegos111.jpg

PROPUESTAS CONCRETAS DE ARBA

Por parte de ARBA, y atendiendo a las causas que originan los incendios forestales,  creemos necesario que se tomen una serie de medidas concretas que eviten estos incendios o al menos los reduzcan. Estas medidas creemos que son de fácil cumplimiento y de coste muy bajo que se podría extraer del presupuesto de 600 millones de euros que cada año se destina a controlar los incendios forestales.  

Somos conscientes de que estamos en un proceso de crisis o colapso climático que contribuye a que los incendios sean más peligrosos y consuman grandes extensiones de monte, pero eso no implica que no propongamos una serie de medidas que al menos lo amortigüen, y al mismo tiempo luchemos para revertir ese colapso climático.

Propuesta de ARBA atendiendo a cada uno de los supuestos que provocan los incendios forestales.

Medidas generales:

  1. Modificación de la Ley de Montes (43/2003) revisada y aprobada en el 21 de julio de 2015 en virtud de la cual se puede recalificar el suelo tras un incendio si “concurren razones imperiosas de interés público de primer orden”.
  2. Mayor dotación de medios humanos y económicos para la investigación de las causas y causantes de los incendios forestales. (SEPRONA, Agentes Forestales, etc.) 
  3. Aumentar la dotación económica de las fiscalías medioambientales y sus recursos humanos.
  4. Que tanto la administración central como de las comunidades autónomas publiquen informes estadísticos anuales con datos de incendios, su gravedad, su cuantificación económica y las derivaciones judiciales que han tenido.
  5. Mejora de las condiciones de trabajo de los bomberos forestales, eliminando los contratos temporales y precarios, así como la modernización y mejora de los medios con los que realizan su trabajo. Apoyando las reivindicaciones laborales y de mejora en el trabajo  de estos profesionales.
  6. Aumento de las cuantías sancionadoras por el valor social y ambiental del bien común como medida de disuasión, educación y eliminación de la sensación que existe entre la población de que quemar el monte sale gratis. Una parte de estas sanciones vayan a medidas de educación ambiental y  que parte de las penas que se impongan se puedan cumplir mediante labores de mantenimiento del monte y reforestación.
  7. Prohibir la quema de basuras durante todo el año en vertederos que no dispongan de unas mínimas medidas de seguridad y en casos graves su clausura. Según la Fiscalía de Medio Ambiente en 2018 se detectaron 118 de estos vertederos. Muchos de ellos se encuentran en núcleos rurales en medio del campo y abandonados a su suerte. Las escombreras que abundan por todo el territorio también son focos de fuego, en su mayoría son ilegales y no se pone control sobre ellas. Los vertederos tienen doble gestión, unos son gestionados por ayuntamientos y otros son privados, pero la responsabilidad en caso de incendio ha de caer sobre los Ayuntamientos, ya que son estos los que deben de velar por su buena gestión.
  8. Prohibición de barbacoas y fuegos en el campo. Las barbacoas se deberían de hacer en zonas cercanas a núcleos urbanos, como son los parques o en su caso a zonas acotadas fuera del monte.
  9. Revisar y reparar el estado de los tendidos eléctricos, vías de tren y otras infraestructuras de forma regular. Esto debe hacerse por cuenta de las empresas propietarias o gestoras y debería de ser de obligado cumplimiento. La Fiscalía, por ejemplo, detectó en 2108 más de 53 puntos deficientes en tendidos eléctricos.
  10. Es necesario que tanto la administración, los medios de comunicación y la población en general sean más contundentes en los reproches y condenas a los incendiarios. Por el momento estas son muy laxas cuando existen.

Agricultura:

  1. Es necesario cambiar ciertos hábitos entre los agricultores y penalizar las quemas de rastrojos, pastos de lindes o matorrales sin autorización y sin las medidas necesarias para evitar incendios. Las autorizaciones no se deberían de dar entre el 6 de marzo y el 15 de octubre, época de mayor peligro de incendios forestales. Fomentar la trituración de rastrojos y podas.
  2. Igualmente se debería de prohibir la quema de lindes y ribazos, fomentando desbroces y/o clareos
  3. Sustituir durante todo el año la quema de restos vegetales provenientes de podas o desbroces, tanto agrícolas como forestales, por su trituración y posterior manteo en terreno forestal.
    Para ello las Comunidades Autónomas deberían facilitar esa labor llegando a acuerdos con las organizaciones agrarias para que estos restos se pudieran depositar para compostar o como acolchado del monte facilitando la maquinaria y su transporte.
  4. Lo recomendable para la recogida del cereal es comenzar al amanecer hasta medio día y retomar a la puesta del sol (de 6,00h  a 13,00h  y a partir de las 20,00h) en días calurosos o con condiciones proclives a que se produzcan incendios. 
  5. Adicionalmente se deberían investigar aleaciones antichispa. Este requisito existe en todas las herramientas que se utilizan en las refinerías de petróleo y gas por el riesgo de explosión. Unos peines antichispa aunque algo más caros a la larga puede ser más rentables.
  6. La normativa indica llevar durante las labores agrícolas al menos cuatro elementos para la extinción de incendios que cumplan las siguientes características: Extintores de espuma con base agua de al menos 6 Kg de capacidad. Mochila extintora de base de agua con al menos 12 litros de capacidad y un  teléfono móvil o una emisora con frecuencia de 80 Mhz para comunicar de forma inmediata un posible percance.
  7. Además, creemos se debería de acompañar de forma obligatoria en estas labores, y no recomendada como hasta ahora, un tractor con gradas de disco, puesto que con los elementos obligatorios y con una velocidad del viento superior a los 30 Km/h, es muy difícil apagar un fuego. También es de lógica pensar que el agricultor primero se centraría en salvar la maquinaría que en evitar que el fuego se extienda.  Elevar el corte de la cosechadora y reducir lo necesario la velocidad de la misma en terrenos irregulares, pedregosos o con grandes pendientes. 
  8. Realizar cursillos de cómo actuar en casos de que surja un incendio mientras se cosecha. Así como de la prevención de incendios.

Caza:

Que se limite la actividad cinegética durante un periodo de tres años tras el incendio hasta que haya crecido la vegetación para que los animales no se vean indefensos y sin refugio.

Tan sólo la Comunidad de Galicia tiene una reglamentación en ese sentido. En el artículo 44 de la Ley de monte especifica que: “Los aprovechamientos y la repoblación cinegética en terrenos quemados quedan prohibidos durante un periodo a contar desde la fecha en que se produjese el incendio hasta el 31 de diciembre posterior a la fecha en la que se cumpliesen tres años del mismo, salvo autorización expresa del órgano competente en materia cinegética, previo informe favorable de la consejería competente en materia forestal.” Del resto de comunidades no tenemos noticias salvo casos puntuales: “Orden 5/10/94 de Murcia (términos de Moratalla, Calasparra y Cieza), Orden 16/08/94 de Canarias (Santa Cruz de La Palma, Breña Alta y El Paso), Reglamento 31/07/97 de Aragón, y una general, Orden 16/06/03 de Valencia.” (Alfonso Cabrera. Universidad de Córdoba)  

Ganadería:

Que se acoten de nuevo al pastoreo los montes quemados. El parlamento asturiano en marzo de 2017 permitió de nuevo la entrada de ganado a estos montes, lo que supuso un incremento del número de incendios.

Información:

  1. Los medios de comunicación generalistas deberían de tratar las noticias de los incendios forestales de otra forma, eliminar formulas: “Se ha declarado un incendio forestal en…”,  “se han quemado alrededor de … hectáreas de….”, “en las labores de extinción han participado….”, “la autoridad pertinente ha declarado…”, “el fuego, se encuentra fuera de control o estabilizado…”,etc. E informar más sobre causas, causantes, investigación, consecuencia, etc.  
  2. Que las noticias de los medios de comunicación no se ciñan a la estacionalidad de los fuegos y que se elimine en lo posible el morbo.
  3. Un mejor tratamiento informativo que rompa con el cliché al que nos tienen acostumbrado. En el que se informe de causas, consecuencias y sea a su vez más educativo.

Campañas de concienciación social para compromiso y respeto con el medio natural

El trabajo de concienciación, educación y divulgación para comprometer a la sociedad civil en el cuidado y respeto del medio que nos rodea ha de ser permanente, en el que se vean implicados las organizaciones agrarias y del medio rural junto a organizaciones ambientalistas, ecologistas y las distintas administraciones.

La ciudadanía también puede hacer mucho para evitar incendios en los montes. Queremos dar una serie de recomendaciones para que las tengamos en cuenta y con ellas, además, contribuir a un cambio de mentalidad, a mostrar nuestro respeto tanto por el medio como por los demás ciudadanos.

  1. No arrojes desde el vehículo a la cuneta basuras, vidrios o colillas porque pueden provocar incendios, lo contrario es de personas con cierto incivismo.
  2. No estaciones automóviles en la orilla de la carretera donde haya hierba seca en días muy calurosos.
  3. Cumple con los consejos y restricciones que se recomiendan cuando acceda a una zona forestal. 
  4. No uses herramientas que puedan provocar chispas, soldador, radiales, etc., en trabajos cercanos al medio forestal.
  5. Si ves cualquier acción que pueda perjudicar a nuestro medio natural llama al 062 para ponerlo en conocimiento del Seprona de la Guardia Civil. 
  6. Si ves humo avisa inmediatamente al 112.

BULOS QUE DEBEMOS DE DESCARTAR

Sobre los incendios se han creado algunos bulos que tendríamos que denunciar, pues muchos de ellos sirven para desviar la atención del problema real, 

  • El monte está sucio. El monte  o los bosques están compuestos por varios estratos: herbáceo, arbustivo, lianóide y arbóreo. Si eliminamos todos menos el arbóreo muchos insectos y pequeños animales no dispondrán de alimentos ni cobijo y ya no será un monte o bosque, sino una sucesión de fustes sin la vida que el resto de vegetación ofrece, contribuyendo a una extinción de especies sin precedentes. Además las plantas del sotobosque realizan múltiples funciones creando una hererogeneidad que favorece la creación de entornos diferentes y, con ello, favoreciendo la biodiversidad y la resilencia frente a plagas, cambio climático, etc
  • Los que queman el monte no son pirómanos. Los que queman el monte son incendiarios. Los pirómanos son aquellas personas que tienen una tendencia patológica o enfermiza a provocar incendios no necesariamente forestales. Estos enfermos constituyen sólo un 7% de los incendios intencionados, el resto tienen otras causas o motivaciones de las que no se suele dar detalle. 
  • Es necesario repoblar de forma urgente las zonas incendiadas. No es necesario repoblar urgentemente estas zonas. Lo esencial es restaurar si el suelo ha quedado desnudo para evitar erosiones, si quedan restos, es preferible que si existe un banco de yemas o de semillas sea el propio monte el que por si solo se regenere y tras un año valorar la introducción de especies de alto valor ecológico del lugar sin dañar lo ya existente. Ver más en: “Actuación tras un incendio“.
  • Se quema para recalificar el suelo. Ley estatal 43/2003 del 21 de noviembre en su artículo 50 prohibe esa recalificación del suelo en 30 años, salvo cuando concurren razones imperiosas de interés público de primer orden que deberán ser apreciadas mediante ley.
  • Esto es terrorismo ambiental. En ocasiones se ha dicho esto para desviar la atención, y muy aireado por la prensa sensacionalista, pero no se ha podido demostrar esta teoría.
  • Hay que aumentar las penas a los incendiarios. Más que aumentar las penas se debería de aplicar bien la ley identificando a los responsables. Las penas son ya bastante altas pero no llegan a cumplirse, pues no se conoce, salvo contadas excepciones, que incendiarios hayan entrado en prisión. 

“La regla del 30”. 30ºC de temperatura, menos del 30% de humedad y vientos de más de 30 kilómetros por hora. Esta regla no siempre se cumple y tan sólo afecta en uno de cada tres incendios forestales, es decir al 37% del total de ellos. Hay otros muchos factores que influyen en la propagación de los grandes incendios forestales. (GIF)